Otra vez cacerolazos en bella vista y el renacimiento suben de tono contra la reforma fiscal de abinader

Sectores de clase media alta y alta de la capital rompen el silencio y se suman a la jornada de protesta que repudia el paquetazo tributario aprobado en el Congreso.

Santo Domingo, RD, 6 de Julio de 2026.- El descontento ciudadano por la recién aprobada reforma fiscal en la República Dominicana ha escalado a los sectores residenciales más exclusivos de la capital. La noche de este lunes, los exclusivos sectores de Bella Vista y El Renacimiento rompieron su habitual tranquilidad para unirse formalmente a la cadena de cacerolazos nacionales, manifestando un contundente rechazo a las nuevas cargas impositivas impuestas por el gobierno del presidente Luis Abinader.

​Desde balcones, torres residenciales y las principales esquinas de estas demarcaciones, el sonido metálico de las cacerolas resonó con fuerza durante varios minutos. Lo que inició semanas atrás como focos aislados de protesta en sectores populares, se ha transformado en un fenómeno transversal que ya abraza a la clase media alta y alta de Santo Domingo, un segmento cuya presión económica y social suele inclinar la balanza en el debate público.

El detonante: un "paquetazo" de aprobación acelerada

​El malestar colectivo que movilizó a los residentes de Bella Vista y El Renacimiento encuentra su raíz en la celeridad con la que el Senado y la Cámara de Diputados aprobaron el proyecto de reforma tributaria, el cual busca recaudar alrededor de 50,000 millones de pesos.

​A pesar de las promesas oficiales de que la reforma afectaría principalmente a los sectores de mayores ingresos mediante ajustes al Impuesto Sobre la Renta (ISR) empresarial y mayores gravámenes a los juegos de azar, la ciudadanía y los pequeños comerciantes sostienen que las medidas impactarán de manera directa el costo de la vida y el consumo general. Factores como las modificaciones en exenciones fiscales, los nuevos arbitrios al sector inmobiliario y el temor a una escalada inflacionaria han unificado las voces de protesta.

​El rugir de los calderos en estas zonas residenciales envía un mensaje directo al Palacio Nacional: el rechazo a la reforma fiscal no es un asunto político partidario, sino una reacción económica de una sociedad que afirma no tolerar más parches tributarios a costa de la productividad formal.

​La jornada de cacerolazos de este lunes promete extenderse y replicarse en otros polígonos centrales del Distrito Nacional. Hasta el momento, las juntas de vecinos de la zona han manifestado que estas expresiones pacíficas continuarán de manera espontánea como un mecanismo de resistencia civil, mientras los analistas económicos advierten que el gobierno central deberá manejar con pinzas el costo político y social de una reforma que ha logrado unificar en su contra a diversos estratos de la vida nacional.

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